1. Colócate en posición
Espalda bien apoyada en la pared, pies al ancho de los hombros y a unos 60 cm de ella. Deslízate hacia abajo hasta que los muslos queden paralelos al suelo y las rodillas formen 90 grados: las rodillas sobre los tobillos, nunca por delante de las puntas de los pies.